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sábado, 9 de marzo de 2019

En la resaca del 8M

Pues eso. que detrás del 8 de marzo viene el 9, y el 10, y el 11. Vendrá abril y llegará mayo. Hecha la foto y largado el discurso enlatado, puede que acabemos entonando de nuevo la fiesta de Serrat, "Se despertó el bien y el mal. La zorra pobre al portal, la zorra rica al rosal, y el avaro a las divisas". Y continuará el feminismo silenciado y silencioso arañando palmo a palmo el terreno que les corresponde.

Pero en esta resaca un tanto agridulce me ha venido el recuerdo de las mujeres de La Bazán, que haberlas, las hubo. A menudo, llevados de nuestra soberbia innata vemos poco más allá de las narices y caemos en el error de creernos únicos, elegidos para la gloria, sin caer en la cuenta de que todo está ya inventado y que no hay nada nuevo bajo el sol. La misma esencia del 8 de marzo debería bastar para tomar humilde conciencia de que no somos más que eslabones de una cadena. Puede que el último en llegar, en ningún caso el único ni mucho menos el mejor. Un eslabón que únicamente cobra sentido por la fuerza que le dan los que le preceden.

Todo esto me ronda por la cabeza al ver las fotos que el compañero Ángel López viene compartiendo en Internet bajo el título recuerdos de Bazán, y ante el penoso seguimiento que los medios han dado a esta campaña, hurtando la palabra y el protagonismo a las víctimas, para dársela a los, y las, oportunistas de última hora, campañeros y campañeras que no dudan de aprovechar las desgracias y miserias para su propia rentabilidad, para medrar y acaparar pantallas y primeras páginas. No es el momento de dirigentes ni dirigentas. Es el momento de ellas, de las damnificadas, de las mujeres.

En Bazán han habido muchas. Invisibles, ignoradas, menospreciadas, sometidas. Luchadoras que con su esfuerzo y sacrificio acallado cimentaron los actuales 8 de marzo y la lucha por una sociedad de iguales. En las fotos de Ángel López vemos cocineras, de cuando el Astillero tenia comedores; telefonistas, en la centralita que había en el edificio de Dirección donde en la actualidad, Pepito gestiona los desplazamientos; cómo no, administrativas y secretarias; o calquistas, que pasaban a tinta los croquis y borradores que los delineantes hacían a lápiz. Trabajos que se mantuvieron hasta bien entrados los 80.

Con el dictador en los infiernos la lucha sindical cobró auge y también las mujeres de la Bazán estuvieron en primera fila, como las compañeras María, primera, ella sí, en formar parte del Comité de Empresa, o Aurora, la segunda. O las compañeras Eloísa, Pepa, María José, Mari Carmen, Aurora, que en las tertulias de sobremesa en la sala de delineación de electricidad, codo con codo con Outerelo, Salado, Serrano, Delgado, Betanzos, Arazo, Gitano y alguno más, fueron configurando el ADN de las Comisiones Obreras de la Bazán de San Fernando. Tampoco podemos olvidar a las compañeras de la limpieza, alguna con más de cuarenta años recogiendo nuestras mierdas y siempre en cabeza de la lucha obrera como una más de la plantilla.

A todas ellas, que nos parieron y educaron, a la vez que aportaban su sacrificio callado para construir esta Navantia de hoy, vaya nuestro más sincero y sentido homenaje.

Enrique Martínez Batista

P.S. Indudablemente quiero agradecer la generosidad de Ángel López al compartir su archivo fotográfico, memoria gráfica de nuestros orígenes, y que podéis ir conociendo a través de la página de Facebook: Villa de la Real Isla de León. San Fernando. historia y fotos.

martes, 1 de agosto de 2017

Cine de verano: "Su Excelencia"

Me vienen a la memoria aquellas noches tórridas de verano en que media Barriada Bazán acudía en tropel, con el carrillo de Juan encabezando el contingente, al Cine Carraca, a ver lo que fuera, Fantomas, Santos el enmascarado de plata, Fu Manchú, Espartaco, Louis de Funnes... daba igual con tal de pasar un rato al fresquito, con la cervecita, la copa de fino, el refresco y el polo flag. 

Me ha venido a la memoria al saber que al ínclito Sr. Revuelta Lapique le corresponde el tratamiento de Excelencia, como a Mario Moreno (Cantinflas), otro de los habituales del cine de verano, al haber recibido por obra y gracia del Gobierno del Partido Popular, la Gran Cruz al Mérito Naval con distintivo blanco.

Según Real Decreto 1040/2003, de 1 de agosto, por el que se aprueba el Reglamento general de recompensas militares. "la concesión de Cruces del Mérito Militar, del Mérito Naval y del Mérito Aeronáutico, con distintivo blanco, deberá fundamentarse en alguna de las siguientes acciones, hechos o servicios:

a) Destacar en el cumplimiento de los deberes militares y la prestación de sus servicios, de manera que constituyan un mérito extraordinario apreciado por el mando.
b) Ser autor de trabajos, estudios o innovaciones que el mando considere dignos de recompensa.
c) Haber obtenido previamente tres Menciones honoríficas."

El mismo decreto establece que "Las Cruces del Mérito Militar, del Mérito Naval y del Mérito Aeronáutico, con distintivo blanco, se concederán por méritos, trabajos, acciones, hechos o servicios distinguidos, que se efectúen durante la prestación de las misiones o servicios que ordinaria o extraordinariamente sean encomendados a las Fuerzas Armadas o que estén relacionados con la Defensa"..

Atendiendo a estas razones, el pasado 9 de junio, el Consejo de Ministros tuvo a bien conceder a D. José Manuel Revuelta Lapique, a petición del Ministerio de Defensa, la Gran Cruz al Mérito Naval con distintivo blanco.

Me sorprende descubrir a estas alturas el cumplimiento destacado de sus deberes militares por parte del Su Excelencia Revuelta y del mérito extraordinario que el mando ha apreciado en la prestación de sus servicios. Aunque bien visto, teniendo en cuenta que su nombramiento como Presidente de Navantia obedecía a criterios políticos más que técnicos y profesionales, igual el mando, en este caso el Gobierno Popular, sí que ha apreciado un extraordinario cumplimiento de las directrices marcadas: Neutralizar la capacidad de los astilleros militares de la antigua Bazán, dilapidar los recursos humanos y materiales en una fusión nefasta que culmina con la creación de Navantia, llevar al colapso a la compañía situándola al borde de la quiebra, eliminar el diálogo  social y la interlocución con los sindicatos... Si esta es la tarea encomendada a Su Excelencia, no cabe duda de que ha cumplido con nota y se me antoja que se han quedado cortos con la condecoración.

De todos modos, no puedo evitar encontrar demasiados paralelismos con Mario Moreno, con la salvedad que, en el caso de Cantinflas, como en La Escopeta Nacional o Todos a la Cárcel del inolvidable Berlanga, se trata de una parodia. ¿O es que hemos hecho de este país una continua parodia?

Enrique Martínez Batista

viernes, 7 de abril de 2017

¿Dónde están los sindicatos?

Charo Bueno, Radio Palencia de la Cadena Ser
Pincha en la imagen para acceder al audio

Interesantísima intervención de Charo Bueno emitida por Radio Palencia de la Cadena Ser el pasado día 5.

¿Dónde están los sindicatos?

Cuando escuchamos esto, más que una pregunta es un lamento, un grito de desesperación porque alguien de nuestra familia o de nuestro entorno cercano ha sufrido un grave descalabro laboral.

Estamos hablando por ejemplo de cambios de turno y horarios o de modificar las vacaciones. Que determinados complementos ya no se cobran. O nos han bajado el sueldo. Cuando no de algo mucho más grave como puede ser un ERE, de reducción de jornada y también de despidos.

Pero la primera pregunta para analizar todo esto es ¿Quiénes son los sindicatos? No son instituciones, no pertenecen al gobierno. Son organizaciones donde las personas se afilian para defender los intereses comunes como clase trabajadora. Personas valientes que en muchos casos (jugándose su propio futuro) deciden afiliarse, salir elegidos como representantes y dar la cara por los derechos de todos y de todas en cada empresa. Y cuando la empresa es un poco mediana o grande y esto de la representación está ya aplicado parece fácil, pero en las pequeñas empresas que son la mayoría en nuestra provincia, presentarse por los sindicatos ya es una valentía.

Pero además veamos qué herramientas tienen para defendernos. Nos damos cuenta que después de la “famosa reforma laboral del PP”son las empresas las que tienen poder, hacen las modificaciones que quieren y no necesitan ni pasar por la autoridad laboral. Es decir, la hacen, te la aplican y luego si no estás de acuerdo, es la persona afectada la que tiene que ir al juzgado.

Pero también en los convenios entró la reforma y da prioridad al convenio de empresa sobre el convenio de sector, para entenderlo mejor, la empresa (primero nos ofrece un poco más de dinero como cebo) para hacer un convenio de empresa y que no se aplique el convenio de sector, y luego resulta que en este convenio no están reguladas las vacaciones o que me avisen con tiempo para el cambio de turno o las licencias, ni tampoco aspectos fundamentales de conciliación, de salud laboral.  En fin las materias importantes que tienen todos los convenios de sector.

Y por último ¿dónde estamos nosotros (tú y yo) cuando se necesita hacer fuerza y defender los derechos? Pedimos a los Sindicatos, que nos defiendan, que luchen... pero que no nos avisen para participar. Si hay manifestación, no me enteré, uf allí no vamos, nos pilla mal. Si tenemos una asamblea para informar del convenio tampoco vamos. Y si hay huelga por supuesto que no la hacemos, nos descuentan el día y además “igual el jefe se enfada” … pero a mí que me defiendan.

No nos engañemos, nadie regala nada y menos derechos laborales y para arrancarlos a la patronal, al gobierno y conquistarlos en las leyes, se necesita fuerza, nuestra fuerza la de todos y todas. Por eso la pregunta es ¿dónde estamos nosotros?

miércoles, 8 de marzo de 2017

La perversión del lenguaje

(motherkiller.com)

Esta mañana, durante el transcurso de la Jornada celebrada por CCOO en San Fernando con motivo del día de la mujer - que ya nos vale tener que seguir fijando en pleno siglo XXI un día para recordarnos que las mujeres son personas - ha vuelto a salir a colación un término que viene sonando últimamente y que me chirría en los oídos, "micromachismo".

El machismo es lo que es. Una lacra social que hemos padecido, y padecemos, hombres y mujeres, ellas infinitamente más que nosotros, que no admite escalas ni baremos.

Desde que publicistas y mercachifles usurparon las palabras a los poetas, venimos asistiendo a una suerte de birlibirloque del vocabulario que no hace más que promover el confusionismo y la dejadez.

Una mentira flagrante ahora es "postverdad"; un sinvergüenza es sólo un "investigado". No, mire usted, yo es que sólo soy micromachista... Aplicando la misma lógica y malabarismo verbal podríamos llamar microfascistas a toda la tropa neoliberal que nos da lecciones de democracia y a los que les cuesta sacudirse el ramalazo franquista de sus genes.

Me parieron y educaron machote. Crecí machista y, a pesar de haber pasado casi toda mi vida intentando librarme de esa carga y promoviendo hábitos y valores igualitarios en niños y jóvenes, moriré machista. Era el signo de aquellos tiempos. Por eso reivindico mi derecho a ser llamado machista, sin una letra más ni una menos. Para no distraerme. Para no se me olvide. Para no cejar en el empeño.

No caigamos en la trampa. Empezamos hablando de micromachismo y acabamos justificando que "la matara porque era suya" y tragando que los niños tienen pilila y las niñas almejita. No nos lo merecemos, ELLAS no se lo merecen.

Enrique Martínez Batista