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viernes, 7 de julio de 2017

Los payasos de la tele

Allá por los años 70, Televisión Española emitía un programa protagonizado por cuatro hermanos que con su actuación hicieron felices a muchas personas de más de una generación.

A lo largo de la vida nos vamos encontrando en cualquier colectivo a grupos que pretenden seguir haciendo felices a los demás emulando a aquellos titiriteros de los 70.

Aquella alegría continua de los Aragón nada tiene que ver con la que hoy nos transmiten quienes navegan por las masas, actuando como “voceros” de sus patrones, que al fin y a la postre no es más que una satisfacción tan efímera e incierta, que invalida una y otra vez la poca credibilidad que les caracteriza y los relega a tropezar una y otra vez en la piedra de la ignorancia.

Si fueran tan ingenuos como los payasos de la tele al cantar “había una vez, chatatachatata chan…", se mantendrían limpios y exentos de críticas, pero la realidad es que albergan retorcidas intenciones pretendiendo obtener rédito electoral a costa de un bien que nos incumbe a todos y que acabaremos consiguiendo sólo con el esfuerzo y la movilización de todos.

Arrojan la piedra una y otra vez. Algún día acertarán y  todos nos alegraremos, por la consecución del objetivo y porque se acallarán también las voces erróneas que no aciertan casi nunca, enturbiando y confundiendo a los trabajadores.

Alguna vez los “voceros” acertarán, aunque sea a costa del esfuerzo de todos.


lunes, 19 de septiembre de 2016

¿Susto o trato?

En la mañana de hoy, por segunda vez en menos de una semana los técnicos superiores de nuestra factoría han celebrado Asamblea convocada por el Comité de Empresa. Los asistentes a la del pasado jueves consideraron que no había suficiente representación de todos los centros de la factoría y consideraron oportuno convocar esta segunda que se ha celebrado hoy para dar tiempo a informar y animar a la participación, a la vez que dar forma tanto a las reclamaciones que plantean como a las propuestas de movilización para alcanzarlas. En la convocatoria de hoy la representación ha sido mas amplia y los acuerdos se han adoptado por una mayoría considerable.

Pero no escribo estas líneas como crónica de un acontecimiento, sino como una reflexión. Hay momentos en que uno toma conciencia de lo que está sucediendo. Se dan hechos, detalles, puntos de inflexión que te llevan a descubrir que hay un proceso en marcha que hasta ese momento te pasaba desapercibido, y algo de eso experimenté esta mañana. No por lo que se decía, desde el Comité, (casi, faltaba una Sección Sindical) al completo o desde las intervenciones de los asistentes. Más bien por lo que no se decía, por las actitudes, por el ambiente, por los comentarios soto voce.

Dos cuestiones centran las demandas del colectivo de técnicos superiores. Por un lado la regularización de las DPO. Algo que esta Sección Sindical viene cuestionando de largo al considerarlo como un instrumento más disposición de la empresa para acogotar al trabajador o trabajadora, y cuya inclusión en nómina como concepto retributivo fijo y regulado venimos reclamando.

La segunda cuestión es su incorporación al Convenio Colectivo con todas las de la ley, reivindicación que tampoco nos es desconocida a CCOO.

Como en todo, la feria va por barrios. Es cierto que hay compañeros y compañeras "de convenio" que piensan que los técnicos superiores son unos clasistas sinvergüenzas que entran y salen cuando quieren, que no dan un palo al agua y que hacen de su capa un sayo desde que ponen el pie en la empresa. Como tampoco es menos cierto que desde este colectivo "de fuera de convenio" hay que sostiene que los de convenio son unos mangantes que se escaquean cuanto pueden y que se pasan el día buscando la manera de escurrir el bulto amparados en los impresentables del Comité. También es cierto que tanto los unos como los otros son cada vez menos, en mi opinión anecdóticos, fruto de la provecta edad a que estamos llegando en la platilla y más propios de décadas pasadas. De los tiempos de autobuses para empleados y operarios, de comedores para jefes y tropa. Los tiempos en que los que trabajábamos en la "casa amarilla" éramos el demonio con cuernos y rabo.

Hoy por hoy, la inmensa mayoría de técnicos superiores son trabajadores y trabajadoras como cualquier otro de la plantilla, muchos de ellos con unas condiciones laborales lamentables. ¿Hay diferencia entre este colectivo y el resto de plantilla? Sí, evidentemente. Como las hay entre tuberos y delineantes, o entre soldadores y el taller de motores. Pero hoy se ha sustanciado algo importante, ese punto de inflexión del que hablaba, han (hemos) tomado conciencia de que en lo fundamental, en la defensa de nuestros derechos como trabajadores y trabajadoras, todos llevamos el mismo camino y que si lo hacemos juntos, iremos más rápido, mas lejos y con más fuerza, "citius, altius, fortius".

Hoy se ha dado un paso trascendental y aventuro que, a no mucho tardar, estaremos hablando de Asambleas y movilizaciones unitarias de TODA la plantilla de la factoría. Hay un proceso en marcha y va a ser difícil detenerlo, porque además no es sólo San Fernando, es Cádiz, Puerto Real, Ferrol, Fene, Cartagena y Madrid.

Estaba yo por el chino de al lado de casa con estas cavilaciones, cuando vi que estaban colocando caretas, disfraces, maquillajes, y demás para el próximo jalogüen y se me ocurrió que igual, el próximo 31 de octubre, el compañero Javi Galán al frente de la Coordinadora Unitaria, se presentan disfrazados de brujos y vampiros ante la alta dirección de la Compañía y, bolsitas de reivindicaciones en mano, le espetan a Revuelta, Juana Mari o Cavilla: "susto o trato".

Enrique Martínez Batista

miércoles, 25 de noviembre de 2015

La Bazán,trescientos años de incertidumbre

Folleto en contra del arriendo del Arsenal de La Carraca
José Ruiz y Sánchez - 1883
Aprovecho mi cautiverio para indagar sobre el pasado de "La Bazán" que, parece ser, cumplirá trescientos añitos próximamente y hete aquí que me encuentro que, prácticamente desde sus inicios, cuando formaba parte del Arsenal de La Carraca, se debate en la incertidumbre.

Rebuscando en legajos y archivos, vengo a dar con un interesantísimo documento de Ana García-Junco del Pino, en que relata cómo ante la preocupación de la maestranza (personal civil del Arsenal de La Carraca) por la situación laboral, en un discurso con motivo de la visita de la tercera visita que Alfonso XII acompañado de María Cristina y los Infantes Eulalia y Antonio, efectuaron al Arsenal el 1 de marzo de 1882, los obreros les piden que "...devuelvan [al Arsenal] el esplendor pasado, que el futuro de San Fernando es parejo al de este Arsenal."


Con los pelos como escarpias sigo esta pista y encuentro en la Biblioteca Nacional el "Folleto en contra del arriendo del Arsenal de La Carraca y otras Bases", dirigido al Ministro de Marina D. Rafael Rodríguez de Arias, natural de San Fernando, en 1883 por José Ruiz y Sánchez, Maestro Mayor de Cureñas, presumiblemente el autor del discurso a sus majestades.


Ante la inestabilidad política, las deudas y el exiguo erario público, las fuerzas navales ven reducir paulatinamente las inversiones tras una época de esplendor. Ya por estas fechas (1882) comienza a plantearse la necesidad de un programa de las fuerzas navales de la Nación, que, entre medidas sugiere la potenciación de los arsenales de Ferrol y Cartagena, y la privatización de la parte fabril (el astillero) del de La Carraca. Esta situación, junto con recortes de personal y cierre o fusión de talleres que se venía produciendo, es lo que motiva la alarma del personal civil que trabaja en el astillero.

Definitivamente, el 20 de mayo de 1885, el Diario de Sesiones del Congreso de los Diputados hace público el "Dictamen de la Comisión referente al proyecto estableciendo el programa de las fuerzas navales de la Nación" que expresa textualmente en uno de sus apartados: Respecto al polémico tema de los arsenales, la Comisión, conjuntamente con el Ministro, acuerda su reorganización completa y la reducción a dos, El Ferrol y Cartagena, de los tres que más o menos venían funcionando hasta ese momento, entregando el de La Carraca a la industria privada.

Recomiendo encarecidamente la lectura del citado folleto porque no tiene desperdicio. Ciento treinta y dos años después, los trabajadores de Navantia - San Fernando hablamos de sector estratégico, plan de futuro, incorporación de jóvenes, carga de trabajo, inversiones, dependencia de San Fernando de la Factoría... Todo esto forma parte del argumentario que emplea José Ruiz y Sánchez al reclamar la atención del Rey y del Gobierno hacia el Arsenal de La Carraca, prácticamente línea por línea, textualmente si no fuese por la redacción ilustrada propia de la época. Cito sólo algunos ejemplos por no extenderme demasiado:

Este malhadado proyecto de arriendo lo estimamos·anti patriótico y contraproducente,... porque es de funestos resultados para la marina de guerr, según lo demuestra la experieocia; porque es inaceptable para una empresa industrial que comprenda bien sus intereses y no esté despojada de amor patrio y porque además de ser perjudicial al Gobierno mismo, lo es también al importante Departamento de Cadiz, produciendo consecuencias irreparables en el porvenir. (p. 11).


Los intereses públicos deben ser defendidos, no por la acción particular que fácilmente puede ser destruida, sino por el Estado; estos intereses no pueden tener más dueños que la Nación, ni otros administradores facultativos que los gobiernos, pues no satisfacen una necesidad particular sino el bien de todos los súbditos (p.29).


Si el Arsenal en cuestión lo considera el articulista improductivo, a causa no sólo del mal estado de sus caños, sino también en por su régimen admioinistrativo, deficiencia en sus obras, ... ¿por qué no tiene el patriotismo y abnegacion suficiente, para exponer los medios que estime oportunos... para que fuesen corregidos, cuya corrección redundaría siempre en beneficio de los intereses del Estado? (p.31).


Desapareció a la desbandada una maestranza que era plantel de exelentes aprendices, llamados a ser en su día un valioso e irreemplazable elemento industrial; llegó el doloroso caso, de no encontrar aquel contratista el personal indispensable para emprender las obras, composiciones y carenas que tenia que practicar. (p.35).



Podría seguir y seguir, y acabar transcribiendo todo el folleto, por lo que pongo a disposición de a quien pueda interesar el enlace al mismo en la Biblioteca Nacional:  Folleto en contra de el arrendamiento del Arsenal de La Carraca

lunes, 23 de noviembre de 2015

Viejos métodos para nuevos tiempos

Alrededor de las 9 de la mañana tuvimos noticias de que se iba a poner en funcionamiento una "patrulla anti drogas y alcohol".

De inmediato el Comité fue a darles el encuentro y en el Taller de Anillos dimos con Rafael Alías (Jefe de Gestión de Personal), Daniel Crespo (Jefe de Producción de Reparaciones) y Jesús Alcoba (Jefe de Mantenimiento) que confirmaron la medida por orden de Pablo López (Director de la Factoría), que se encontraba ausente.

Nos fuimos al despacho del Director, el Comité en pleno, donde se les reprochó, tanto a Pablo López como a J.A. Oliva (Jefe de RR.HH. de la Bahía) la adopción y ejecución de medidas, una vez más, a espaldas del Comité, así como, con el panorama que envuelve a Navantia y al Astillero isleño, sean estos los problemas que centran la atención de la Dirección de la Empresa.

Ni Pablo López, Oliva o Joaquín Aleu (Jefe de Producción de Factoría) fueron capaces de dar ninguna explicación o razonamiento más allá de excusas vanas y reprimendas por la actitud de los miembros del Comité.

Finalmente todo quedó en un acto testimonial y en palabras, sólo palabras.... de momento. Hay pendiente una movilización interna para exigir soluciones a los problemas concretos de nuestro centro y actuaciones como la de hoy no hacen más que proveernos de argumentos y razones para armar una acción contundente y unitaria.

Los últimos tiempos, el Comité de Empresa en general y esta Sección Sindical en particular, han jugado un papel más mediador que beligerante, demasiado para gusto de muchos, entendiendo el diálogo como la mejor arma para el entendimiento y buscando el equilibrio entre la conflictividad y la productividad para no dañar nuestro futuro. Esos tiempos han pasado. Están estableciendo nuevas reglas de juego, más que nuevas, están rescatando las viejas. Me vienen a la memoria mis tiempos de aprendiz en que el personal de la escuela registraba las taquillas en busca de grifa y aguardiente (de Alosno), y nos castigaban con un séptimo de jornal durante siete días. Nos movemos en un nuevo escenario levantado unilateralmente por la empresa en el que cada vez nos dejan menos que perder y cuanto menos tienes que perder, también cuesta menos arriesgar.

Si quieren jugar con esas reglas lo haremos. Tenemos experiencia, más que ellos, y cada vez menos que perder y más que ganar.

viernes, 11 de septiembre de 2015

¿Empleabilidad? Dame pan y dime tonto

Los profesionales de la Comunicación saben de la repercusión de la semiótica y controlan la argucia en el manejo de la palabra. Dominan el caprichoso funcionamiento del cerebro humano y su tendencia a la ley del mínimo esfuerzo, dado a interpretar las sensaciones transmitidas por los sentidos creando una realidad a veces confusa.

 La “era visual” en la que estamos inmersos propicia la manipulación de mensajes ya que nos conformamos con el primer vistazo en lugar de pararnos a leer y mucho menos a analizar. ¿Alguien se para a leer el texto en una señal de stop? Hace algún tiempo  circuló el texto “coma caca” con la tipografía de Coca-Cola y analizado su impacto, sólo un 23% lo leía correctamente, el resto continuaba interpretando el nombre de la marca de refrescos.

Se trata de bombardear con un término atractivo asociado a una idea determinada de modo que el público se quede con la imagen sin entrar en el contenido.

Viene esto a cuento a raíz de una palabreja,”EMPLEABILIDAD”, que ha comenzado a rodar por los mentideros de la Factoría, supuestamente asociada a mejoras, rentabilidad, eficiencia.
Uno se va a los diccionarios y atiende a explicaciones  de los impulsores y no sólo lo ve razonable, sino incluso necesario.

Por citar un ejemplo, estoy acometiendo unas obras de renovación en casa y Encargado que las lleva tiene varias cuadrillas trabajando. Ayer por la mañana, aparecieron cuatro albañiles en lugar de los dos habituales. Resulta que en una obra que tienen en Cádiz se iban a retrasar las losas por lo que Ángel, que así se llama el fenómeno, cogió a los que la estaban acometiendo y los mandó para mi casa. “Tirad pa La Isla y vais adelantando allí mientras no lleguen las losas. Empleabilidad. Probablemente Ángel, sin grados, títulos ni másteres, no tenga ni idea de lo que significa, lo más seguro ni sepa que existe, pero le basta el sentido común.

Claro, son cuatro pelagatos mal contados, sin nociones de macroeconomía, logística, política de personal, etc. Etc. Etc. Navantia es otra cosa. Dónde va a parar. Navantia necesita muchas, largas y “peñascalescas” reuniones, con más de 90 doctos directores y vaya usted a saber cuántos asesores y consultores, para llegar a la misma conclusión: Sale más barato dar trabajo a tu personal propio en paro que mantenerlo inactivo y contratar a una auxiliar. Éstos no asaron la manteca, pero casi.
Ya puestos, bienvenida sea la medida. Aunque tengo mis dudas. Probablemente por mi afición a Quevedo, Cervantes o Góngora. Mucho me temo que la picaresca en este país no se quedó en Lázaro de Tormes, El Buscón o Guzmán de Aznalfarache. A pie de obra uno acaba encontrándose con la cruda realidad.

Tan irracional resulta programar obras, proyectos, programas…, sobre la base del empleo de horas extraordinarias, que como su propio nombre indica deberían ser extraordinarias, como asentar e institucionalizar la empleabilidad como recurso a disposición del mando, sujeto sólo a su criterio y arbitrio.

En todos lados cuecen habas. También en Navantia, hay sinvergüenzas, caraduras, abusones…  A todos los niveles, mal que nos pese, aunque por fortuna en nuestra Factoría no abundan.
La solución corporativa para los de arriba la conocemos. Se inventa un cargo sin competencias, se monta un despacho y otro más para el organigrama, o se sacan de una chistera una delegación comercial en un lugar recóndito del globo y se destierra al indeseable, eso sí con una substancial compensación económica.

Para los de abajo, bien pudiera ser la empleabilidad la solución, y me explico. Todas y todos conocemos a más de una compañera o compañero granuja. Dado a la molicie y al regalo, y fuente de conflictos con la jefatura y los propios compañeros. Para el mando, la empleabilidad no deja de ser la varita mágica que en un plis, plas, le elimina el problema. ¿Qué quieren “fireguachers” en Rota? Pallá que mando al zorrocloco y problema resuelto. Además, con dietas, desplazamientos y horas… “Dame pan y dime tonto”.

Hombre, a bote pronto y a pesar de mis limitadas luces, se me plantean tres cuestiones que se me antojan preocupantes. Por un lado, en el taller, oficina, departamento, en cuestión no se resuelve nada, antes bien se agrava al mantener la deficiencia en recursos humanos, solventable sólo por la vía de la subcontratación o sobrecargando al trabajador responsable, honesto y profesional que preocupado por su futuro y el de su empresa asume más tarea de la que debiera.

El segundo efecto que me preocupa es el agravio comparativo. Mientras que el holgazán ve en definitiva premiada su actitud, al profesional responsable y comprometido no sólo no se le reconoce su trabajo sino que incluso se le cercenan sus aspiraciones de promoción personal y profesional manteniéndolo en tareas muy por debajo de su capacitación porque no se puede prescindir de él. Esto a la larga acaba provocando la quemazón y la desidia del  personal que acaba contentándose con picar a la entrada y a la salida limitándose a emplear la jornada en lo que le manden.

En tercer lugar, me asaltan dudas sobre la intencionalidad, no en la decisión de la puesta en marcha de esta medida, sino en su desarrollo posterior. Qué le vamos a hacer, soy escéptico por naturaleza. No puede ser de otra manera, toda vez que se plantea “adecuar” a trabajadores de un gremio para que acometan tareas de otro. Bien estaría de encontrarse en sub-actividad. ¿Pero qué sentido tiene si al dedicarse a una nueva ocupación, la empresa se ve obligada a subcontratar el trabajo que venía realizando?. Sinceramente no se lo encuentro, afortunadamente soy escéptico pero no malpensado.

Hasta el momento pocos pasos se han dado en este proceso, pero aún así, en esos pocos nos hemos encontrado con hechos consumados que no debemos admitir y desde CCOO vamos a estar muy pendientes para que esta medida responda realmente a los fines que han motivado su adopción y se aplique de un modo planificado, con toda claridad, transparencia y rigor.